
Cascarones vacíos
Los cascarones vacíos son cuerpos animados mediante nigromancia desprovistos de voluntad propia. Carecen de alma y de personalidad, limitándose a ejecutar las órdenes grabadas por su creador.
Aunque la inmensa mayoría son cadáveres reanimados, algunos nigromantes son capaces de convertir temporalmente a personas vivas en cascarones. En ese estado la víctima conserva las funciones biológicas normales, como respirar, comer o dormir, pero pierde por completo el control sobre sus actos.
Los cascarones no sienten dolor, miedo ni cansancio. Tampoco improvisan. Ejecutan las instrucciones recibidas de forma literal hasta completarlas o quedar destruidos.
Uso militar
La principal aplicación de la nigromancia consiste en la creación de ejércitos.
Un nigromante puede levantar cascarones incluso a partir de montones de cenizas, sin necesidad de que procedan de restos humanos. Una vez animados, constituyen una infantería extremadamente resistente, capaz de combatir hasta quedar completamente destruida.
La familia D’Aerte, fundadora del Imperio Eterno y máxima autoridad en nigromancia, ha perfeccionado esta técnica durante siglos. Sus legiones de cascarones forman el núcleo de las fuerzas de choque imperiales, empleadas para romper líneas defensivas, abrir brechas y soportar pérdidas que resultarían inaceptables para soldados vivos.
Una de las mayores ventajas militares de los cascarones vacíos es su extraordinaria capacidad de recuperación. Mientras el cuerpo conserve una cantidad suficiente de materia, un nigromante puede volver a animarlo repetidas veces. Los huesos fracturados se recolocan, la carne desgarrada vuelve a unirse y los miembros amputados pueden reincorporarse si son recuperados.
Destruir un cascarón en combate rara vez significa eliminarlo de forma definitiva. Si el nigromante controla el campo de batalla, es habitual que los caídos vuelvan a levantarse pocos minutos después.
«Matamos a los soldados de Lirios durante toda la noche. Al amanecer seguían siendo los mismos. Los nuestros ya no.» Mana Black, Última Reina-Demonio de Lis
Uso civil
Fuera del ámbito militar, muchos nigromantes utilizan cascarones como asistentes personales.
Pueden encargarse de labores repetitivas como transportar mercancías, mantener edificios, custodiar archivos o realizar tareas domésticas durante días enteros sin descanso. Debido a su obediencia absoluta, son especialmente apreciados para trabajos tediosos o peligrosos.
En el Imperio Eterno su uso civil está ampliamente normalizado, sobre todo en la región de Lis, aunque suele limitarse a familias nobles o instituciones con conocimientos suficientes para mantenerlos.
Guardianes eternos
Uno de los mayores peligros de muchas ruinas antiguas procede precisamente de los cascarones.
Cuando un nigromante muere sin deshacer sus órdenes, algunos continúan ejecutando la última instrucción recibida durante siglos.
Custodian puertas cuyos dueños desaparecieron hace generaciones.
Patrullan pasillos de palacios abandonados.
Protegen tesoros cuyo propietario ya nadie recuerda.
No entienden que la guerra terminó ni que el reino al que servían dejó de existir. Mientras su cuerpo pueda moverse, seguirán cumpliendo su cometido.
Eliminación
- Reducir gran parte del cuerpo a cenizas.
- Dispersar completamente sus restos.
- Destruir el núcleo del conjuro que lo mantiene unido.