
Landeren
Landeren es la capital del Reino de la Rosa.
Historia
Aunque ya existía como aldea durante la Segunda Era, la ciudad fue fundada oficialmente en el año 74 CI, con el desembarco de la reina Ruby al frente de una flota de refugiados procedentes del Imperio Zafiro.
La llegada de los colonos fue bien recibida y estos pronto se integraron entre los habitantes de la aldea. Las primeras viviendas se construyeron con la madera de los barcos en los que habían llegado, muchos de ellos ya en mal estado debido a las fuertes tormentas sufridas durante la travesía.
La leyenda cuenta que una fortaleza nació de las rosas del lugar y que sus tallos formaron las primeras murallas de la ciudad. Todavía hoy se dice que estas murallas están vivas.
Arquitectura
La ciudad está construida principalmente en piedra gris y blanca, generalmente dispuesta en franjas alternas que proporcionan a sus calles una estética muy uniforme.
Existen cuatro tipos principales de edificios:
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Maniras: Edificios de entre cuatro y cinco plantas, con un jardín en su parte delantera y tejados a dos aguas. Son las construcciones más numerosas del centro de la ciudad.
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Garnias: Edificios de tamaño similar a las maniras, construidos adosados a las murallas interiores que han quedado obsoletas o a los lados de los grandes puentes. Sus tejados caen hacia la calle.
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Barinas: Edificios de dos o tres plantas rodeados por un jardín exterior. Suelen estar divididos entre dos y cuatro familias y son característicos del extrarradio.
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Denias: Villas pertenecientes a una sola familia. Son características de la nobleza y de las familias más acomodadas.
Lugares destacados
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Corte de la Rosa: Es un complejo de torres y castillos que crece en el centro de la ciudad. En ocasiones, las torres cambian de lugar y las murallas modifican su forma. Todas están recubiertas por una especie de rosa trepadora de pétalos azules. Todos los trabajadores de la corte son huérfanos adoptados por la reina.
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Torres del Cuervo y del Dragón: Son dos torres sin puerta de entrada, coronadas respectivamente por las estatuas de un cuervo y un dragón. Se desconoce su función y sólo se sabe que, en ocasiones, se ve luz a través de sus cristales. Se dice que en ellas viven dragones o demonios.
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Torre de la Rosa: Es el hogar de la reina Ruby y de su círculo más cercano.
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Torre de los Caballeros: Alberga la escuela de caballeros más importante del Reino de la Rosa.
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Los Siete Puentes: Es una espectacular sucesión de puentes que cruzan el río Tarelisse y están cubiertos de garnias. Existe un importante mercado especulativo alrededor de las viviendas situadas en ellos.
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Los Gar: Cada nueva expansión de la ciudad ha quedado delimitada por una nueva muralla. Los barrios encerrados entre estos anillos reciben el nombre de Gar. Cada Gar es tratado administrativamente como una baronía independiente.
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El Garbor: Es la muralla exterior de la ciudad y la única sobre la que está prohibido construir.
Vida cotidiana
Aunque buena parte de la población fundadora procedía del Imperio Zafiro, los usos y costumbres de Landeren se encuentran actualmente mucho más próximos a los del Imperio Eterno.
Al principio del invierno se celebra el Día del Mamor. Los ciudadanos cierran sus casas con una doble celosía y durante los meses siguientes apenas salen a la calle, salvo por urgencias o para prestar servicios esenciales. Las familias se alimentan principalmente de las conservas acumuladas durante los meses cálidos.
El final de este periodo llega con el Día del Mamarrelán, cuando todas las rosas de la ciudad florecen al mismo tiempo, anunciando la llegada de la primavera.
Los vecinos abren entonces las dobles celosías de sus ventanas. Durante la noche se recogen de sus hogares los cuerpos de quienes no han sobrevivido al invierno y se los lleva en procesión hasta el cementerio, cubiertos de pétalos de rosa.
«Landeren es una ciudad extraña. En otros lugares rezan para que la muerte pase de largo. Aquí simplemente dejan una rosa junto a la puerta.» Lullaby
Urbanismo
La ciudad cuenta con varios anillos de murallas que, según se afirma, brotan por sí solos a medida que Landeren crece. El fenómeno parece estar relacionado con la magia del lugar, aunque ni siquiera la reina Ruby conoce con exactitud su naturaleza.
El trazado de las calles es extremadamente caótico. Las viviendas populares se apiñan en torno a edificios de mayor tamaño, cuyos tejados de diferentes colores sirven a los ciudadanos como puntos de referencia.
Las antiguas murallas no suelen ser demolidas cuando la ciudad crece. Con el tiempo quedan integradas en el tejido urbano y sirven como soporte para viviendas, calles elevadas y otras construcciones.
Demografía
La ciudad de Landeren tiene aproximadamente dos millones de habitantes, en su gran mayoría humanos.
Curiosidades
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Se considera que encontrar muerto a un familiar durante el Día del Mamarrelán es una señal de buena suerte. Si una persona fallece precisamente ese día, su familia celebra en su memoria.
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Si alguien muere durante el Día del Mamor, el cadáver es llevado ante la reina Ruby, que obtiene un frasco del cuerpo antes de devolverlo purificado a la familia.
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En Landeren se considera de mala educación llevar flores recién cortadas a un funeral. Las flores destinadas a los muertos deben haberse marchitado de forma natural. Las frescas pertenecen a los vivos.
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Muchas casas conservan un pequeño frasco vacío perteneciente al miembro más anciano de la familia. No tiene ninguna función práctica: representa el recipiente que Ruby podría reclamar algún día durante el Día del Mamor.
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Los habitantes de Landeren evitan decir que alguien «ha muerto». Entre familiares es más habitual decir que «ha terminado de florecer», expresión que fuera del Reino de la Rosa suele provocar cierta confusión.
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Existe la costumbre de plantar un rosal sobre las tumbas. Si florece durante el primer año, se interpreta como señal de que el difunto no dejó asuntos pendientes. Naturalmente, las familias adineradas cuentan con jardineros extraordinariamente devotos de esta tradición.
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Los niños de Landeren juegan a localizar durante el Día del Mamarrelán la casa con la celebración funeraria más ruidosa. Algunas familias se toman la competición bastante en serio.
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Los extranjeros suelen sorprenderse de que en Landeren los cementerios sean lugares bastante concurridos. Es habitual utilizarlos para pasear, conversar o comer con familiares fallecidos. El problema no es estar entre muertos. El problema es olvidarse de ellos.