
Dragón de asedio
El dragón de asedio es un gigantesco reptil empleado por el Imperio Eterno como arma de guerra durante operaciones de asedio y ruptura de fortificaciones.
A diferencia de los dragones descritos en los relatos más antiguos, carece de alas y posee un cuerpo extremadamente robusto, adaptado para soportar enormes impactos y abrir paso entre murallas, empalizadas y formaciones enemigas.
En la actualidad la especie sobrevive casi exclusivamente gracias a los programas de cría del Imperio. Las únicas poblaciones salvajes conocidas habitan en varias islas protegidas del archipiélago de Ashapur.
Nombre
En la mayor parte del Imperio reciben el nombre de dragones de asedio, denominación utilizada por el ejército y la administración imperial.
Sin embargo, en distintas regiones del continente sobreviven nombres tradicionales para la especie. El más extendido es potamano, empleado por varias culturas desde mucho antes de la Guerra de Unificación.
Aunque el término continúa siendo habitual entre la población civil, los documentos militares y académicos prefieren la denominación oficial.
Aspecto
Un dragón de asedio adulto alcanza normalmente entre treinta y treinta y cinco metros de longitud y una altura aproximada de cinco o seis metros.
Su cuerpo recuerda al de un enorme hipopótamo cubierto de gruesas escamas oscuras.
Conserva numerosos rasgos propios de los dragones, entre ellos una poderosa cola musculosa, una mandíbula repleta de dientes cónicos capaces de atravesar piedra y armaduras, y un grueso cuello protegido por placas óseas.
La ausencia de alas reduce considerablemente sus necesidades energéticas y permite que la mayor parte de su masa se concentre en la musculatura y el esqueleto.
Resistencia
La extraordinaria resistencia del dragón de asedio constituye su principal valor militar.
Puede continuar avanzando tras recibir heridas que resultarían letales para la mayoría de criaturas de gran tamaño.
Su punto más vulnerable se encuentra en la base del cuello, donde las placas protectoras dejan un espacio relativamente expuesto. Aun así, atravesar esa zona requiere una fuerza considerable o armamento específicamente diseñado para ello.
«Las fortalezas protegen a los hombres. Los dragones de asedio protegen al Imperio.» Anthony Black
Comportamiento
Los dragones de asedio poseen un temperamento sorprendentemente tranquilo cuando no combaten.
Tras sufrir daños importantes suelen entrar en un profundo estado de letargo que puede prolongarse durante varias semanas.
Durante ese periodo apenas reaccionan a estímulos externos y dedican toda su energía a la regeneración de los tejidos dañados.
Al despertar necesitan ingerir enormes cantidades de alimento para recuperar el peso perdido.
Alimentación
Mantener un dragón de asedio representa uno de los mayores gastos logísticos de cualquier ejército.
Un ejemplar adulto consume diariamente una cantidad de alimento comparable a la necesaria para alimentar a un centenar de personas.
Por este motivo sólo el Imperio mantiene un número significativo de estos animales.
Uso militar
Su misión principal consiste en abrir brechas en las defensas enemigas.
Una carga de un dragón de asedio puede derribar puertas fortificadas, romper murallas debilitadas o desorganizar grandes concentraciones de infantería.
No suelen emplearse de forma aislada. Su avance va acompañado por ingenieros, infantería pesada y magos encargados de aprovechar las brechas abiertas por la criatura.
Control
Los dragones de asedio obedecen a quienes portan determinados emblemas imperiales encantados.
Estos artefactos permiten transmitir órdenes sencillas incluso durante el combate y reducen el riesgo de que la criatura entre en un estado de agresividad incontrolada.
La pérdida del emblema o la muerte de su portador obliga normalmente a retirar al animal del campo de batalla.
Historia
Durante la Guerra de Unificación, el Imperio Eterno incorporó los dragones de asedio a sus ejércitos tras establecer los primeros programas sistemáticos de cría y adiestramiento.
Su capacidad para derribar fortificaciones transformó profundamente el arte del asedio y aceleró la desaparición de numerosas fortalezas consideradas hasta entonces inexpugnables.
Curiosidades
- La gestación y crecimiento de un dragón de asedio requieren varias décadas antes de que pueda entrar en servicio.
- Su coste de mantenimiento supera ampliamente al de cualquier unidad militar convencional.
- Los cuidadores imperiales suelen establecer vínculos duraderos con un mismo ejemplar durante toda su carrera.
- La caza de dragones de asedio salvajes está prohibida en todo el Imperio.
- En numerosas regiones del continente siguen siendo conocidos popularmente como potamanos, especialmente fuera del ámbito militar.