
Guerra de la Fundación
La Guerra de la Fundación fue el conflicto que puso fin al dominio de los reyes-brujo de Lis y sentó las bases del futuro Imperio Eterno con la creación del Reino de las Tres Lunas.
Comenzó en el año -159 y finalizó en el -146 del calendario imperial.
Orígenes
El crecimiento comercial del Ducado de Lirios alteró el equilibrio económico del Archiducado de Lis. Su prosperidad se apoyaba en una flota mercante creciente, nuevas rutas comerciales y una administración cada vez más independiente.
La reina-bruja Mana Black, presionada por los nobles continentales y por la corte de Lis, trató de recuperar el control imponiendo nuevos aranceles e impuestos sobre el Ducado de Lirios.
Los nobles de la isla se negaron a pagarlos.
«Lirios ha prosperado gracias a las rutas, las leyes y la protección de Lis. Ahora pretende conservar los beneficios y rechazar sus obligaciones. No es independencia. Es robo.» Mana Black, ante la corte de Lis
Para entonces, Irina D’Aerte y Anthony Black ya habían reunido a las principales casas de Lirios bajo su autoridad y habían sido nombrados duques.
Durante sus investigaciones encontraron la guadaña de Etsu, dios de las almas. A cambio de no utilizar la reliquia, obtuvieron un dominio extraordinario sobre los cascarones vacíos, lo que les permitió reunir un ejército que no dependía del reclutamiento tradicional.
También contaban con la simpatía del Sultanato de Ashapur y con el apoyo de su poderosa flota.
La negativa de Lirios fue considerada una rebelión.
La guerra había comenzado.
Desarrollo
El Desembarco de Lis
Año -159 CI
El Ducado de Lirios permitió que aproximadamente un tercio de la flota enviada desde Lis desembarcara en las playas orientales de la isla.
Desde el Archiducado se esperaba una campaña breve. Hasta entonces, ningún ejército había conseguido detener en campo abierto a una fuerza demoníaca.
La flota de Ashapur intervino cuando las primeras tropas ya habían tomado tierra. Aunque sufrió pérdidas considerables, consiguió interrumpir el desembarco, hundir varios navíos y obligar al resto de la flota invasora a retirarse.
Las tropas que habían alcanzado la costa quedaron aisladas.
Los cuadros de cascarones vacíos de Lirios avanzaron contra ellas mientras los cañones rúnicos de la flota de Ashapur castigaban sus posiciones desde el mar.
El ejército desembarcado fue destruido.
Era la primera vez que una fuerza demoníaca sufría una derrota de aquella magnitud.
«Hoy no hemos derrotado a Lis. Hemos demostrado que puede ser derrotada. A partir de mañana, cada aliado nos costará menos y cada enemigo de Mana dormirá un poco mejor.» Anthony Black, tras el Desembarco de Lis
El largo bloqueo
Años -159 a -146 CI
La noticia recorrió el continente con rapidez:
los demonios no eran invencibles.
La derrota provocó una grave crisis en Lis. Muchos nobles tenían familiares, propiedades o intereses comerciales en ambos bandos, mientras que el bloqueo naval impuesto por Ashapur comenzó a estrangular la economía del Archiducado.
Mana Black preparó nuevos intentos de desembarco y recurrió a piratas del norte, a quienes prometió las riquezas de Lirios.
Estas fuerzas consiguieron romper temporalmente el bloqueo en varias ocasiones, especialmente durante los inviernos, pero nunca lograron establecer una cabeza de puente duradera.
Para garantizar el apoyo de las huestes demoníacas, Mana contrajo matrimonio con Kraven y fue reconocida desde entonces como reina-demonio.
Mientras tanto, Lirios construía su propia flota y ampliaba sus cuadros de cascarones vacíos.
Los reinos demoníacos vecinos de Zaera y Enybia percibieron la debilidad de Lis y comenzaron a hostigar sus fronteras. El ejército archiducal tuvo que dividirse para responder a múltiples amenazas.
El rey-demonio Kraven asumió la defensa de las fronteras con las tropas más móviles, mientras Mana continuaba preparando una nueva ofensiva contra Lirios.
Durante trece años, ninguno de los dos bandos consiguió una victoria definitiva.
La caída de Lis
Año -146 CI
Anthony Black organizó una gran maniobra de distracción desde el Reino de Bosque Verde, recientemente incorporado a la alianza contra Lis.
La operación contó también con el apoyo de la flota del Imperio de Ethelyon, cuyos gobernantes contemplaban con creciente interés la posibilidad de derrotar a los ejércitos demoníacos.
Mientras las fuerzas de Lis se desplazaban para responder a la amenaza, Irina D’Aerte se infiltró en la ciudad y alcanzó sus antiguas catacumbas.
«Mana cree que hemos venido a conquistar su ciudad. Se equivoca. Hemos venido a abrir todas las puertas que Lis mantuvo cerradas y a dejar que sus muertos decidan qué hacer con ella.» Irina D’Aerte, antes de entrar en las catacumbas de Lis
Durante años, Lis había intentado descubrir cómo había sido derrotado su ejército en Lirios.
Nunca llegó a comprender que los muertos podían convertirse en tropas.
Los cascarones vacíos se alzaron dentro de la propia capital y combatieron durante toda la noche. Tomaron las calles, atravesaron las defensas interiores y alcanzaron el palacio.
El ataque coincidió con el nacimiento de Luna D’Aerte, primogénita de Irina y Anthony. La historiografía imperial interpretaría posteriormente aquella coincidencia como una señal divina.
Kraven huyó de la ciudad.
Mana Black se rindió.
Consecuencias
- Mana Black fue despojada del trono y condenada al exilio.
- Kraven escapó acompañado por numerosos demonios y partidarios de la antigua corte.
- Los demonios que permanecieron en Lis fueron expulsados o perseguidos.
- El Archiducado de Lis y el Ducado de Lirios quedaron unidos en el Reino de las Tres Lunas, cuyo gobierno asumieron Irina D’Aerte y Anthony Black como monarcas.
- La victoria demostró que los ejércitos demoníacos podían ser derrotados.
- Comenzaron nuevas campañas contra los territorios que todavía permanecían bajo el dominio de los reyes-brujo y de la casa Usui.
La caída de Lis no puso fin a todas las guerras.
Pero sí puso fin al mundo que existía antes de ellas.