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Las Hadas

Las hadas son espíritus feéricos vinculados al mundo natural.

Durante milenios han acompañado a los bosques, montañas, ríos y lugares donde la vida prospera, aunque rara vez intervienen en los asuntos de los pueblos mortales.

Su presencia suele pasar desapercibida para la mayoría de las personas. Los niños afirman haberlas visto. Los ancianos aseguran haberlas escuchado cantar. Los magos discuten sobre ellas desde hace siglos sin alcanzar un consenso.

Palacio de Ulenya • Palacio de Ulenya • Tablilla de la Era de la Armonía que representa una entidad feérica utilizando Magia Antigua.
Palacio de Ulenya • Tablilla con la representación de la Magia Antigua, rescatada del Trono.

Naturaleza

A diferencia de los espíritus, las hadas no están ligadas a las almas de los muertos.

Nacen allí donde la vida florece con intensidad y permanecen unidas a aquello que las vio surgir.

Algunas protegen árboles milenarios.

Otras siguen el curso de un río.

También existen hadas ligadas a recuerdos, capaces de conservar fragmentos del pasado mucho después de que todos los testigos hayan desaparecido.

Por lo general, las hadas no se dejan ver.

Pueden permanecer durante años en un lugar sin que sus habitantes lleguen a distinguirlas, aunque a veces perciban pequeños cambios, sonidos o movimientos difíciles de explicar.

Sólo se muestran cuando sienten curiosidad, cuando consideran que alguien no representa una amenaza o cuando necesitan intervenir.

Sociedad

Las hadas se organizan alrededor de una jerarquía vinculada a la voluntad.

Las aristócratas gobiernan y protegen a las demás. Su voluntad sirve de guía al conjunto y les permite coordinarse cuando un territorio, un recuerdo o un vínculo se encuentra amenazado.

Por encima de ellas se encuentra la Reina de las Hadas, responsable de preservar el equilibrio del pueblo feérico y de asignar nuevos vínculos a aquellas que han perdido el suyo.

La autoridad feérica no depende únicamente de títulos o linajes. Entre las hadas, gobernar significa prestar voluntad a quienes la necesitan.

Tipos de hadas

Los estudiosos clasifican a las hadas según la naturaleza de su vínculo con el mundo.

Hadas naturales

Están vinculadas a elementos naturales que perduran en el tiempo.

Su vínculo puede ser una arboleda, un linaje de animales o un accidente geográfico, como una cueva, un río o una isla.

Mientras aquello a lo que pertenecen continúe existiendo, el hada conserva su identidad y su propósito.

Hadas de los recuerdos

Están ligadas a lugares o acontecimientos de especial importancia.

Algunas pertenecen a edificios, como un templo, una iglesia o un castillo. Otras nacen de hechos que dejaron una huella duradera, como una batalla, una coronación o la firma de un acuerdo.

No custodian necesariamente el recuerdo tal como lo describiría un historiador. Conservan aquello que el acontecimiento significó para el mundo.

Hadas aristócratas

Gobiernan y protegen a las demás hadas.

Su voluntad guía al resto y les permite actuar de forma coordinada. También se encargan de localizar y recoger a las hadas quebradas para llevarlas ante la Reina.

El término aristócrata no describe únicamente una posición social, sino una naturaleza feérica distinta y una responsabilidad sobre las demás.

Hadas quebradas

Son hadas que han perdido la voluntad que las mantenía unidas al mundo.

Puede ocurrir cuando el lugar, el ser vivo o el recuerdo al que estaban vinculadas desaparece o es destruido.

Una quebrada carece de propósito y puede volverse extremadamente peligrosa. Las aristócratas procuran encontrarlas antes de que causen daño y las conducen ante la Reina, que puede asignarles un nuevo vínculo.

Relación con los elfos

Las tradiciones élficas sostienen que ambos pueblos comparten un origen común.

No existe prueba definitiva que confirme esta creencia, pero la convivencia entre hadas y elfos se remonta a tiempos anteriores a los primeros reinos conocidos.

Muchos santuarios élficos fueron construidos expresamente para proteger lugares frecuentados por las hadas.

Importancia ecológica

Numerosos estudios atribuyen a las hadas un papel esencial en la conservación de los ecosistemas.

Aunque su influencia exacta sigue siendo objeto de debate, existe un amplio consenso en que las regiones donde desaparecen las hadas sufren un progresivo deterioro de la vegetación y de la fertilidad del terreno.

Por ese motivo, dañar deliberadamente a una hada está considerado un crimen especialmente grave en la mayor parte del continente.

Participación en conflictos

Las hadas rara vez intervienen en las guerras de los pueblos mortales.

No suelen combatir por disputas dinásticas, territoriales o comerciales, y su participación en un conflicto se considera una señal de que el equilibrio del mundo natural o alguno de sus vínculos está amenazado.

Existen, sin embargo, dos grandes excepciones conocidas.

Durante la Segunda Era, las hadas lucharon junto a los elfos de Ulenya contra los reyes brujos de Enybia. Su intervención fue decisiva para proteger los últimos territorios élficos que habían sobrevivido a la fragmentación del antiguo Imperio Élfico.

Siglos más tarde volvieron a combatir junto a Ulenya durante las Guerras de la Unificación, cuando el Imperio Eterno intentó someter el reino. La resistencia combinada de elfos, orcos y hadas convirtió la campaña en una de las más costosas de la expansión imperial.

Desde entonces, las hadas no han participado abiertamente en ningún otro conflicto mortal de relevancia.

«Conquisté medio continente y perdí la guerra. Aun así, nunca cometí la estupidez de enfrentarme al pueblo feérico.» Mana Black, antigua Reina Demonio

Curiosidades

  • No todas las hadas tienen el mismo aspecto.
  • Algunas apenas alcanzan unos centímetros de altura, mientras que otras pueden adoptar formas mucho mayores.
  • Existen trampas diseñadas específicamente para capturar hadas. Su fabricación, posesión y uso están prohibidos en todo el Imperio, aunque todavía aparecen de forma ocasional en zonas rurales y mercados clandestinos.
  • Son capaces de volar sin necesidad de alas funcionales.
  • Muy pocas personas pueden comunicarse con ellas de forma continuada.
  • Las hadas rara vez mienten, aunque no siempre responden a aquello que se les pregunta.
  • La participación de las hadas en una guerra se considera tradicionalmente un mal presagio: significa que el conflicto amenaza algo más antiguo que los reinos implicados.