
El lenguaje del abanico
Desde la distancia, las damas de la corte pueden comunicarse entre ellas mediante el lenguaje del abanico: un conjunto de movimientos y gestos sutiles realizados principalmente con este instrumento, que suele ocultar parcialmente el rostro de las damas en público, en especial el de las más jóvenes.
Este lenguaje no pretende sustituir una conversación. Su función consiste en transmitir mensajes muy breves mientras se mantiene la compostura exigida por el protocolo.
Las damas nobles comienzan a aprender el manejo del abanico desde niñas. Durante la adolescencia resulta habitual que desarrollen un código propio junto a sus hermanas, primas o amigas más cercanas.
No se considera apropiado intentar descifrar deliberadamente el lenguaje privado de otra familia, aunque muchos nobles dedican años a intentarlo.
Antes de transmitir un mensaje debe producirse un cruce de miradas entre las damas.
Gestos comunes con el abanico
- Abierto sobre el corazón: Expresa afecto.
- Cubrirse los ojos con el abanico abierto: Acércate.
- Abanicarse lentamente sobre el pecho: Estoy disponible para conversar.
- Colocarlo cerca de los labios: Quiero contarte un secreto.
- Cerrarlo de golpe: Disgusto.
- Plegarlo mientras se mantiene el contacto visual: Confía en mí.
- Apoyarlo en la mejilla derecha: Sí.
- Apoyarlo en la mejilla izquierda: No.