
El lenguaje del vestuario
La forma de vestir revela mucho sobre una persona que asiste a la corte. El corte de la ropa, la combinación de colores y los símbolos de las joyas pueden utilizarse para expresar alianzas, intereses, lealtades o desacuerdos.
Tintes
Cada noble tiene un color propio, registrado públicamente por los senescales. Las familias mantienen fondos de armario suficientemente amplios como para combinar sus colores con los de otras casas o territorios sin perder su identidad visual.
Por lo general, los atuendos nobles utilizan al menos tres colores. El color principal es el que ocupa una mayor extensión de tela; el secundario, el siguiente. Los demás se consideran colores terciarios, aunque haya varios.
Color del anfitrión
- Utilizarlo como color principal anuncia la existencia de un vínculo importante con el anfitrión. Si tal relación no existe, puede dar lugar a interpretaciones equivocadas.
- Es más habitual y prudente utilizarlo como color secundario o terciario.
Color propio
- Es la opción más neutral y puede utilizarse como color principal, secundario o terciario.
- Es el más escogido por las damas, salvo cuando desean anunciar algo especial.
- Todo noble debe llevarlo en algún detalle de su vestuario.
- Las parejas pueden intercambiar sus colores principales para mostrar públicamente su afinidad.
Color regional
- Llevarlo como color principal o secundario reafirma la lealtad hacia los gobernantes del territorio. Suele acompañarse de simbología regional, como blasones bordados o insignias.
- Llevarlo únicamente como color terciario puede interpretarse como una muestra de desacuerdo con el gobierno regional. Es preferible evitarlo si no se desea transmitir ese mensaje.
Color de interés
- Quien desee mostrar interés por una persona concreta puede incorporar el color propio de esta como elemento terciario, facilitando así un acercamiento o una conversación.
- Este uso puede dar lugar a confusiones. Si dos nobles intercambian accidentalmente sus colores personales, la corte puede interpretar que existe entre ellos una relación amorosa.
- Algunas personas provocan deliberadamente esa confusión para alimentar rumores, tantear reacciones o ejercer presión social.
Estilo
Se considera elegante vestir prendas propias del lugar donde se celebra la corte, del territorio de nacimiento o de aquel al que se sirve.
En cambio, resulta atípico y difícil de justificar el uso de vestimentas tradicionales de regiones con las que no se mantiene ninguna relación conocida.
En algunos casos, esta elección puede interpretarse como una muestra de afinidad, una declaración de intenciones o una provocación deliberada.
Joyería
Las damas suelen utilizar la joyería con mayor frecuencia que los caballeros. Sus piezas sirven para reforzar, precisar o contradecir el mensaje expresado mediante los colores del vestuario.
Cabeza: en qué crees
Representa aquello en lo que cree una persona.
Suelen utilizarse emblemas religiosos, familiares o vinculados a una causa, una institución o una tradición.
Broches e insignias: a quién perteneces
Representan a quién pertenece una persona.
Suelen mostrar el emblema de la familia, la facción, la institución o la posición social de quien los lleva.
Los caballeros comprometidos deben llevar el emblema de su dama como broche en la capa.
Muñeca: a qué te has comprometido
Representa aquello a lo que una persona se ha comprometido.
En el caso de las damas, una pulsera puede indicar a quién han entregado oficialmente su corazón. También puede representar una promesa familiar, política o institucional.
Dedo: qué autoridad ejerces
Los anillos y sellos representan el cargo civil o la autoridad que ostenta una persona, como embajador, gobernador, magistrado o juez.
Llevar un sello sin ostentar la autoridad correspondiente constituye un delito grave de usurpación.
Cuello: en qué confías
Representa aquello en lo que una persona deposita su confianza o su fe.
Al cuello suele llevarse algún objeto personal de especial significado. Se considera de mala educación utilizar en ese lugar un símbolo político o familiar.
«La corte no necesita mentiras. Le basta con un vestido bien elegido. Los rumores se ocuparán del resto.» Nicolle Black, Archiduquesa de Lis.