
Náurigos
Descripción
Físicamente son humanoides, aunque cuesta usar esa palabra dada su textura casi líquida y brillante, como si estuvieran cubiertos de babas que rezuman de su piel. No son totalmente gelatinosos.
La nariz en ellos es sustituida por hendiduras blancas que vibran con los olores intensos, sus ojos son grandes, húmedos y demasiado negros protegidos por membranas que parpadean de forma lateral. Su olor es persistente y pegajoso, y permanece en la nariz durante horas.
Sin embargo, se tolera su presencia en determinados lugares porque mantienen limpias las alcantarillas profundas o los canales en los que viven.
Comportamiento y ciclo vital
Los que habitan en las alcantarillas se alimentan en mayor medida de hongos, pero también de pequeños mamíferos y reptiles. Si un ser de tamaño superior se interna en sus territorios se organizan sin hablar y preparan una emboscada en la que acaban con su enemigo para devorarlo, lo que por desgracia incluye ciudadanos.
Sin embargo, saben que su presencia no es tolerada en el exterior, por lo que, salvo extrañas ocasiones, evitan la zona más superficial de las alcantarillas.
Por otro lado, en libertad, los náurigos forman pequeñas comunidades pescadoras o recolectoras de moluscos.
Se reproducen por huevos, abandonados por su madre tras la puesta y cuidados por el padre, en camadas de 10-12 individuos. De estos, el padre selecciona a los cuatro o cinco más fuertes y descarta al resto.
Tras su crecimiento, el padre les enseña a cazar y a formar parte de su comunidad.
«Todo ciudadano sabe que bajo sus calles viven náurigos. Casi ninguno se ha preguntado qué opinan los náurigos de que las ciudades se construyeran sobre sus cabezas.» Christine Áster
Utilidad
Una ciudad que tiene náurigos en sus alcantarillas sufre menos problemas relacionados con la gestión del agua procedente de los deshechos, pues se vierte muchísimo más limpia y es útil para fertilizar las tierras.
Además, su presencia evita que animales y seres más peligrosos invadan el lugar.
Por último, se ha documentado que ciertas epidemias y plagas no se dan en zonas alcantarilladas con presencia de náurigos.
Los que viven en libertad respetan e interactúan con sacerdotes de Nanami, y con su guía pueden realizar tareas sencillas útiles para la comunidad, como buscar objetos perdidos bajo las aguas, o recolectar algas.
Son inteligentes, pero casi nadie le ha dedicado esfuerzo como para comprenderles.
Distribución
En la naturaleza es una especie propia de los territorios húmedos y muy aislados, como pueden ser en las ciénagas más inaccesibles del Reino de Zaera o los valles más escarpados del Reino de las Tres Lunas. Otros lugares donde pueden verse son manglares, cavernas inundadas, deltas o lagunas subterráneas.
Sin embargo, su extensión se ha incrementado porque han incorporado a su hábitat las alcantarillas más profundas de los asentamientos más populosos, donde encuentran humedad constante, alimento y temperaturas estables.
Curiosidades
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Su olor permanece tanto tiempo que existen expresiones como «oler a náurigo» para referirse a algo difícil de quitarse de encima.
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Los encargados del mantenimiento urbano saben que encontrar restos de comida colocados en determinados lugares suele ser una advertencia territorial y recomiendan no continuar.
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En algunos asentamientos existen viejas ordenanzas que prohíben expresamente perseguir náurigos hacia las secciones profundas del alcantarillado.
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Los sacerdotes de Nanami tienen fama de poder acercarse a comunidades libres con mucha más facilidad que cualquier otra persona.
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Los objetos metálicos que caen durante años por sumideros aparecen ocasionalmente reunidos en determinados puntos, sin que esté claro si los náurigos los coleccionan o simplemente los apartan.
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Algunos trabajadores aseguran que pueden saber si hay una colonia sana sólo por el sonido del agua. Cuando los túneles están demasiado silenciosos, se considera mala señal.