Archivo Imperial

Los valses de Lis

Historia

A lo largo de los siglos, durante la era de los reyes-brujo de Lis, la danza cortesana vivió su época de mayor esplendor.

Cada pirueta, cada paso y cada pareja de baile eran observados por la nobleza con interés, porque revelaban alianzas, conciliaciones, divisiones y conflictos. La pista de baile formaba parte del tablero político.

La importancia de la danza llegó a tal extremo que, durante la era de Mana Black, cualquier noble debía conocer y dominar las cinco danzas mayores, independientemente de su cuna.

Los Emperadores Eternos ya eran conocidos como una pareja de baile sublime antes del comienzo de la Guerra de la Fundación.

Danza de la Corte
Códice Carlier• Hoja 28 • Danza de la Corte.

Danzas mayores

Vals de la Lluvia

Es la danza más básica y la primera que se aprende. Representa la rutina y el día a día. Es el más adecuado para conversaciones ligeras y para conocer a otros nobles.

Vals de la Noche

Es una danza que a simple vista parece lenta, pero puede llegar a ser muy compleja. Sirve para que una pareja exhiba su destreza y coordinación. Una ejecución impecable permite mostrar que existe una relación estrecha entre los bailarines y, por extensión, entre sus familias.

Vals de la Luna

Se utiliza para mantener conversaciones privadas en la pista de baile. Sus movimientos son cercanos y rápidos, lo que hace complicado, si no imposible, seguir los labios de los bailarines mientras intercambian información en voz baja.

Vals del Cisne

Representa el vínculo que une a los dos bailarines. Existen distintas variantes según la naturaleza de esa relación.

La versión para enamorados transmite confianza, ternura y complicidad. La reservada a los amigos pone el énfasis en la igualdad y el respeto mutuo. Existe incluso una variante para enemigos, donde los movimientos conservan toda la elegancia propia de la corte, pero simbolizan una rivalidad reconocida públicamente.

Escoger una variante distinta de la esperada puede interpretarse como una declaración de intenciones. Por ello, antes de comenzar el baile, ambas partes suelen conocer perfectamente cuál será la versión que se ejecutará.

Vals del Dragón

Es una danza apasionada y espectacular reservada a parejas bien consolidadas, ya que el contacto físico cruza umbrales que no se consideran decentes fuera de la pista.

Variantes familiares

Aunque existe una versión considerada académica de cada uno de los cinco valses mayores, prácticamente todas las casas nobles conservan variantes propias. Algunas modifican la postura; otras introducen pasos adicionales o pequeños gestos simbólicos que permiten identificar el linaje de los bailarines incluso desde el otro extremo del salón.

Un noble bien educado debe reconocer, al menos, las variantes de las grandes casas. También se considera una muestra de cortesía aprender la de una familia antes de visitarla oficialmente.

Protocolo

La nobleza del Ducado de Lis, sede de la corte más importante del Imperio Eterno y modelo para el resto de las cortes, no considera el baile un simple entretenimiento. Cada invitación constituye una declaración pública cuya interpretación depende del contexto.

Rechazar un baile sin una razón aceptable se considera una falta de cortesía. Aceptarlo implica reconocer públicamente que la otra persona merece, al menos, unos minutos de atención.

Las conversaciones mantenidas durante el baile deben respetar el propósito de cada danza. Utilizar un Vals de la Lluvia para discutir un tratado comercial importante se considera poco elegante. Mantener una conversación trivial durante un Vals de la Luna, en cambio, despierta sospechas sobre aquello de lo que la pareja desea aparentar que está hablando.

La persona que solicita el baile es responsable de escoger la danza. Aceptar la invitación supone aceptar también las normas sociales asociadas a ella.

En las grandes celebraciones existe un Maestro de Bailes, encargado de anunciar cada danza y ordenar el uso de la pista. La resolución de cualquier disputa protocolaria corresponde al anfitrión.

Lenguaje de los errores

Los nobles experimentados utilizan pequeñas imperfecciones durante el baile para transmitir mensajes difíciles de expresar con palabras.

Un paso ligeramente adelantado puede indicar impaciencia. Ceder demasiado espacio al otro bailarín puede interpretarse como una disculpa. Mantener un giro durante más tiempo del debido suele expresar desacuerdo con el rumbo de una conversación.

Estas variaciones son lo bastante sutiles como para pasar inadvertidas para la mayoría de los asistentes, pero constituyen un auténtico lenguaje para quienes dominan la danza cortesana.

El significado exacto de algunos errores también varía entre familias. Confundir dos tradiciones puede convertir una disculpa en una provocación, razón por la que improvisar sin conocer bien a la pareja se considera temerario.

Danzas menores

Las danzas menores tienen su origen entre la plebe o se practican de forma habitual fuera de los círculos nobiliarios. Por ello, la corte las considera vulgares, aunque algunas requieren más destreza que las danzas mayores.

Danza del Pétalo

Es una danza mágica, pues recorre una parte de la canción de la creación. Cuando se ejecuta correctamente, los bailarines pueden renunciar al control consciente de sus pasos. El primer tercio de la canción muestra el pasado de ambos; el segundo, su presente; y el último, su futuro.

Este baile es originario del Reino del Loto y se considera una danza menor porque su práctica está extendida también entre la plebe. En las bodas humanas suele ser el baile de la pareja, aunque pocas se atreven a dejarse llevar por completo.

Los emperadores interpretaron la Danza del Pétalo una sola vez. El resultado sorprendió a todos los presentes: sus pasos permanecieron en perfecta armonía hasta que, de pronto, la danza estalló como una tormenta. Ambos parecieron enfrentarse sobre la pista y no recuperaron la armonía hasta poco antes del final.

Durante siglos se ha intentado identificar el acontecimiento mostrado por aquella ruptura. Ninguna de las crisis conocidas entre ambos coincide por completo con la danza, por lo que algunos estudiosos sostienen que la tormenta todavía no ha sucedido.

«Muchos creen que la tormenta representa el peor día de una pareja. Se equivocan. Representa el día en que ambos deciden si siguen caminando juntos.» Nicolle Black, Archiduquesa de Lis.

Danza de la Muerte

Procede de una variante del baile tradicional de Torrecálida, a la que se incorporaron piruetas peligrosas y una espada. Un error mínimo en cualquiera de los pasos puede matar a uno de los bailarines.

Si existe una danza capaz de demostrar la confianza absoluta entre una pareja, es esta. Aun así, pocos se atreven siquiera a aprenderla.

Vals del Infierno

Es una danza creada para Mana Black y el antiguo Rey Demonio Kraven. Se representó por primera vez cuando ambos contrajeron matrimonio durante la Guerra de la Fundación.

El hecho de que la pareja regente hubiera dedicado tiempo a preparar una danza propia para su enlace en plena guerra se interpretó como una muestra de confianza en la victoria y elevó la moral de las fuerzas del Archiducado de Lis.

La danza comienza con uno solo de los bailarines. Durante la primera mitad, sus pasos trazan sobre la pista un ritual de invocación. Al completarse, el segundo bailarín aparece entre llamas y ambos continúan la danza ocultos tras una cortina de fuego.

Sólo ellos pueden saber qué ocurre en su interior.

La versión completa, con ceremonia de invocación, únicamente se ha representado una vez ante la corte.

La facción tradicionalista de la nobleza del Ducado de Lis practica una variante sin invocación durante el momento culminante de sus veladas. Esta costumbre es tolerada por el Imperio Eterno, aunque nunca ha sido incorporada al protocolo oficial.

Pese a su origen regio, el protocolo imperial la clasifica como danza menor, una decisión cuya intención política rara vez se comenta en voz alta.

«Tiene usted toda la libertad del mundo para fundar otro imperio y modificar el reglamento de protocolo.» Erika Arroyoplata, Gran Senescal del Ducado de Lis, respondiendo a las protestas de un noble tradicionalista.