
Banco de Lirios
El Banco de Lirios es la principal institución financiera del Imperio Eterno y una de las entidades económicas más importantes de las naciones de occidente.
Desde su sede en la Ciudad de Lirios custodia parte de las reservas imperiales, proporciona crédito, interviene en la estabilidad de la moneda y mantiene los registros necesarios para verificar las piezas de mayor valor emitidas por las cecas imperiales.
Aunque nació como una institución del Reino de las Tres Lunas, con el tiempo sus servicios comenzaron a ser utilizados por comerciantes, casas nobles, gobiernos y entidades financieras situadas mucho más allá de las fronteras imperiales.
Fundación
El Banco de Lirios fue fundado por Irina D’Aerte durante las reformas posteriores a la Guerra de la Fundación, y como una transformación del Banco Real de Lis.
El inmenso tesoro capturado a los demonios durante el conflicto permitió a la nueva administración disponer de unas reservas extraordinarias en un momento en el que buena parte del territorio necesitaba ser reconstruido.
En lugar de limitarse a utilizar aquellas riquezas para sufragar directamente los gastos de la Corona, Irina destinó una parte importante a la creación de una institución capaz de proporcionar crédito.
El Banco financió obras públicas, comercio y buena parte de la modernización del recién creado Reino de las Tres Lunas. También concedió préstamos a casas nobles que debían adaptar sus territorios a las nuevas leyes establecidas por el Acta de Lirios.
Con el tiempo, el Banco dejó de ser únicamente una herramienta para la reconstrucción y pasó a convertirse en una pieza fundamental de la economía imperial.
Funciones
Las atribuciones del Banco de Lirios se han ampliado considerablemente desde su fundación.
Entre sus principales funciones se encuentran la custodia de reservas, la concesión de crédito, la financiación de grandes proyectos, el intercambio de moneda y la supervisión de determinados mecanismos relacionados con el grabado.
El Banco conserva también los patrones empleados para verificar las firmas de resonancia de las monedas imperiales de mayor valor.
Esto no significa que controle directamente todas las cecas del Imperio, pero sí que constituye la principal autoridad a la hora de determinar si determinadas piezas son auténticas.
Sus servicios no están reservados a ciudadanos imperiales. Estados extranjeros, grandes compañías comerciales y casas nobles de otras naciones mantienen depósitos o realizan operaciones mediante el Banco de Lirios.
La institución considera que la confianza en sus registros debe sobrevivir a guerras, cambios de gobierno e incluso conflictos con el propio Imperio.
Los lises
Una de las responsabilidades más delicadas del Banco es la custodia de los registros relacionados con los lises.
El sistema fue desarrollado originalmente por Mana Black, mucho antes de la fundación del Banco. Cada lis posee una secuencia rúnica única cuya resonancia permite identificar individualmente la pieza.
El Banco de Lirios conserva los registros necesarios para comprobar estas resonancias y participa en los procedimientos de transmisión de propiedad.
Además, cada lis contiene un espíritu vinculado encargado de reconocer a sus portadores autorizados. La moneda y el espíritu constituyen así dos mecanismos de verificación independientes.
La existencia de estos espíritus obliga al Banco a mantener una reserva suficiente para la acuñación de nuevas piezas.
Cesión póstuma
Cualquier ciudadano mortal que cumpla los requisitos establecidos puede ofrecer voluntariamente su alma al Banco de Lirios para su utilización después de la muerte.
A cambio, recibe aproximadamente cincuenta monedas de oro para su uso durante el resto de su vida.
La cesión sólo se ejecuta tras el fallecimiento. Hasta entonces, el Banco no posee derecho alguno sobre la vida del firmante ni puede exigir que se adelante el cumplimiento del contrato.
Una vez producido el fallecimiento, el espíritu pasa a disposición de la institución y puede ser preparado para su vinculación a un lis.
Debido a la naturaleza del acuerdo, el procedimiento está sometido a controles especialmente estrictos. El solicitante debe comprender las consecuencias de la cesión, prestar consentimiento de manera expresa y conservar la propiedad de su propia alma en el momento de la firma.
No se admiten almas previamente prometidas, vinculadas o cedidas a otras entidades.
Los seres inmortales tampoco pueden acogerse al programa.
Los fallecidos, por razones que el Banco considera innecesario desarrollar, tampoco.
Consentimiento
La cesión póstuma es voluntaria.
Esta circunstancia ha provocado durante siglos intensos debates religiosos, filosóficos y políticos. Sus detractores consideran que ofrecer grandes cantidades de dinero a ciudadanos necesitados convierte el consentimiento en una cuestión discutible.
El Banco sostiene que el solicitante recibe información completa sobre las consecuencias del contrato, dispone de capacidad para rechazarlo y obtiene la totalidad de la cantidad acordada durante su vida.
Para muchas familias, las cincuenta monedas de oro obtenidas mediante una cesión han supuesto la compra de una vivienda, la apertura de un negocio, el acceso a una educación mejor para sus hijos o simplemente décadas de seguridad económica.
La institución no considera que le corresponda determinar qué valor debe otorgar una persona a su propia alma.
Sí considera su responsabilidad asegurarse de que la decisión sea consciente.
Irrevocabilidad
Una vez formalizada y abonada, la cesión no puede revocarse.
El Banco justifica esta condición por la necesidad de conocer con suficiente seguridad el número de espíritus de los que dispondrá en el futuro.
Los contratos pueden permanecer pendientes durante décadas y, en algunos casos, durante varios siglos antes del fallecimiento del firmante.
Por ello, la institución no calcula sus reservas únicamente en monedas y metales preciosos. También mantiene registros de las cesiones póstumas pendientes.
Estos registros se encuentran entre los documentos más protegidos del Banco.
Seguridad y neutralidad
El prestigio del Banco de Lirios depende en gran medida de que sus clientes crean que sus bienes continuarán estando protegidos independientemente de las circunstancias políticas.
Sus cámaras, archivos y registros cuentan con algunas de las mayores medidas de protección física y mágica del Imperio.
El acceso a los registros de resonancia de los lises está especialmente restringido.
Ni siquiera la autoridad política ordinaria puede consultar libremente determinada información sobre depósitos, clientes extranjeros o mecanismos internos de verificación.
Esta independencia ha permitido que entidades extranjeras continúen utilizando sus servicios incluso durante periodos de tensión con el Imperio.
Naturalmente, la independencia del Banco tiene límites.
Determinar exactamente dónde se encuentran constituye desde hace siglos una cuestión de considerable interés jurídico.
«El Banco puede esperar cien años para cobrar una deuda. Procure no confundir paciencia con generosidad.» Custodio del Tesoro Imperial
Curiosidades
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La expresión «vender el alma al Banco» no es una metáfora y aparece incluso en determinados documentos jurídicos.
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Los contratos de cesión póstuma son considerablemente más breves que muchos contratos hipotecarios. El Banco sostiene que el destino eterno de una persona merece condiciones comprensibles.
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No puede formalizarse una cesión si existen dudas razonables sobre quién posee legalmente el alma del solicitante.
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Los intentos de seres inmortales por acogerse al programa son rechazados. El Banco no considera «morir algún día» una fecha de vencimiento suficientemente precisa.
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La institución no revela cuántas cesiones póstumas mantiene pendientes ni cuántos espíritus conserva preparados para futuros grabados.
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Algunos contratos han tardado varios siglos en ejecutarse.
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Los familiares de una persona que haya cedido su alma no heredan ninguna obligación relacionada con el contrato. El acuerdo termina exactamente donde indica: en el alma del firmante.
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Los registros de los lises y los contratos de cesión se conservan separados. Perder simultáneamente ambos archivos requeriría superar medidas de seguridad diseñadas bajo la premisa de que quien lo intente dispone de abundantes recursos, conocimientos mágicos y muy malas intenciones.
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El Banco de Lirios ha sobrevivido a guerras, crisis políticas, cambios territoriales y reformas monetarias sin suspender sus operaciones.
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Existe un viejo consejo entre comerciantes: «Puedes desconfiar del Imperio todo lo que quieras. Del Banco, procura tener pruebas.»