
Teología básica
«Creer en un dios no lo vuelve sabio. Sólo popular.» Lullaby
El mito de la creación
Según la tradición más extendida, el mundo nació cuando la Madre entonó la Canción de la Creación, un hechizo fundamental que expresaba su voluntad.
El mundo se dividió en fuego, tierra, aire y agua. Los gobernantes de estos elementos seguían la voluntad de la Diosa, en ocasiones calmada y en ocasiones destructiva.
Cuando aparecieron los seres vivos, tomó forma la diosa de la vida y la fertilidad, que reguló sus ciclos. La existencia de esos ciclos dio origen a la diosa del tiempo y la decadencia.
Cuando aparecieron las primeras criaturas capaces de razonar, se manifestaron también los dioses gemelos de la Mente y de las Almas.
Los seres pensantes desarrollaron la ambición y comenzaron a codiciar cuanto poseían los demás. De esos deseos nació la diosa del mal, que desde entonces los alimenta.
Se dice que tras la creación, los pueblos lucharon siglos entre ellos, hasta que hizo su aparición Santa Junko, protectora frente a Yama.
Como mortal Santa Junko logró unir a los pueblos para formar el Antiguo Imperio Élfico.
Deidades
Los dioses nombrados en esta sección están presentes en la mayoría de las culturas. Aunque reciben nombres diferentes, utilizaremos los nombres oficiales del Imperio Eterno, derivados del élfico antiguo.
Deidades originales
Son las deidades nacidas durante la formación del mundo y la aparición de los primeros seres vivos y pensantes. Cumplen funciones esenciales y están presentes, con diferentes nombres, en la mayoría de las culturas.
El panteón original está formado por las siguientes deidades:
- Madre de la Canción: Asahi, la Soñadora.
- Deidades elementales:
- Diosa de la Vida y la Fertilidad: Santa Nozomi.
- Dios de la Mente: Tetsu.
- Dios de las Almas: Etsu.
- Diosa del Tiempo y la Decadencia: Démena.
- Diosa del Mal: Yama.
Santos y santas
Los santos y santas fueron personas deificadas tras su muerte. Según la tradición, las demás deidades recuperaron sus espíritus y les permitieron incorporarse al panteón.
Como excepción, Santa Nozomi no fue mortal en su origen. Recibe el título de «Santa» por su estrecha relación con el mundo rural y porque, según algunas tradiciones, se ha reencarnado en varias ocasiones.
Las primeras santas aparecieron durante el Antiguo Imperio Élfico, aunque se desconoce el proceso exacto mediante el cual fueron deificadas:
- Diosa del Bien: Santa Junko, protectora frente a Yama.
- Diosa de los Secretos: Santa Mizuki.
- Diosa de las Traiciones: Santa Kaori.
Los creyentes suelen invocar sus nombres para solicitar protección frente a aquello que representan o dominan.
Otros santos notables son:
- Diosa del Honor: Santa Cassandra.
Coexistencia
Las deidades necesitan la creencia de los mortales para ejercer su influencia sobre el mundo. A su vez, los mortales recurren a los dioses para realizar prodigios relacionados con la naturaleza y razón de ser de cada deidad.
Esta relación de dependencia mutua constituye uno de los principios fundamentales de la teología imperial:
No existe pueblo sin dios, ni dios sin pueblo.
La Senda del Anatema
La Senda del Anatema es una corriente filosófica cuyos seguidores rechazan la autoridad de los dioses y renuncian deliberadamente a solicitar su favor.
Surgió durante la caída del Antiguo Imperio Élfico y la Disonancia.
En la actualidad se encuentra en claro retroceso y suele atraer, sobre todo, a quienes consideran que los dioses los han abandonado o traicionado.
La muerte de un dios: las deidades caídas
Los dioses son seres espirituales cuya existencia y poder dependen de la creencia de los mortales. Cuando una deidad deja de ser venerada, pierde progresivamente su identidad, su voluntad y su capacidad para influir en el mundo.
Los restos de una deidad desaparecida reciben el nombre de deidad caída. Son presencias semejantes a fantasmas que pueden permanecer durante un tiempo indeterminado en los lugares donde antiguamente se les rendía culto.
Cuando esos restos dejan de aferrarse al mundo, su espíritu termina por disolverse en la melodía de la Canción.
Algunas culturas sostienen que toda deidad fue en algún momento una deidad naciente y que, tarde o temprano, todas acabarán convirtiéndose en deidades caídas.
Religión
Espiritualidad
Es frecuente invocar el nombre de una deidad al comenzar un trabajo, emprender un viaje o despedir a un difunto. Muchas de estas expresiones forman parte del habla cotidiana, incluso entre personas poco religiosas.
Mundo rural
La tradición oral y las supersticiones constituyen las principales fuentes de espiritualidad del mundo rural. Santa Nozomi es la deidad cuyo culto está más extendido.
Su importancia es tal que en algunas regiones se la conoce simplemente como «la Diosa», mientras que las demás deidades son consideradas sus ayudantes.
Se le atribuyen el paso de las estaciones y la calidad de las cosechas y de las crías del ganado.
La población rural suele rezarle periódicamente ante altares improvisados o en lugares considerados sagrados. También ocupa un lugar central en numerosas fiestas, ferias y festivales locales.
Ciudades
En las ciudades, los creyentes suelen escoger una deidad para que los guíe a lo largo de su vida. Esta elección acostumbra a estar relacionada con la familia, la profesión o alguna cualidad que desean cultivar.
La devoción se manifiesta mediante símbolos incorporados a la vestimenta cotidiana, como abalorios, broches o determinados colores en los tejidos.
Culto organizado
En el Imperio Eterno la vida religiosa organizada depende de la Asamblea Coral.
Los sacerdotes visitan las distintas comunidades, organizan festividades, dirigen las oraciones y mantienen los templos dedicados a las diferentes deidades.